viernes, 4 de enero de 2008

El amor en los tiempos del cólera

Estaba renuente a irme a sentar en la sala del cine para ver El Amor en los Tiempo del Cólera, esa novela encantadora de García Márquez, ese libro entrañable que idealizó, en mi corazón, al amor sincero, fiel, entero....no quería que las imágenes que mi mente creó a mis 15 años(hace 17 años), cuando leí por primera vez el libro, se borraran. Ese libro con pasta amarilla y cuyas páginas tiene las huellas que los ojos han dejado, ese que me robe de la casa de mi madre, para quedarmelo yo y de vez en cuando abrirlo sólo para sentirle el olor del tiempo, fue el que me enseñó a García Márquez y su gracia literaria.
No quería que la mirada seductora de Juvenal Urbino tomara otro rostro, que sus manos firmes formaran parte a un cuerpo extraño.
Mucho menos desea borrar la imagen del desesperado Florentino Ariza, los ojos perdidos por el amor, la erótica búsqueda por olvidar a Fermina Daza, aquella mujer sensata e intensa.
Esa historia con la que quise parafrasear, hace algunos años, en un reportaje sobre el cólera en El Salvador y que un magnánime editor no entendió y de con un sólo "delete" quitó.
Pero fui, me senté y me dispuse a ver la historia de García Márquez en la gran pantalla.
La verdad es que fue poca la decepción, me encataron las imágenes del río Magdalena, sentí el sopor de la epidemia de cólera y disfrute del amor sincero.
Fue entrañable ver el beso de labios arrugados por la edad o el encuentro de cuerpos con más de 70 años en los huesos.
La película realmente hace saborear la delicia del amor y que el hecho de que no hay edad ni sexo, para mostrar los sentimientos. Un hombre desesperado por el amor, una mujer dulcemente cruel ante su amado eterno, una familia conservadora, una sociedad que critica....pero el amor siempre gana.
Lo que no me cuadra todavía son las imágenes de los personajes...un padre que físicamente se ve de la misma edad que la hija, una hija que prácticamente no cambia con la edad...unas cuantas y leves arrugas, el caminar lento y el pelo cano es la evidencia única del paso del tiempo, un esposo que no tiene arrugas y que su vejez se muestra sólo al momento de su muerte...
En general, es una buena película, con la voz comercial de Shakira que le pone suavidad ronca al viento cartagenero y a las aguas del Magdalena.
Ver calles recorridas, rostros conocidos y una historia de las más puras me hizo bien, sobre todo por hacerme saborear mi pasado.






5 comentarios:

Ana María dijo...

García Marquez, ha inspirado ha muchas personas y me encanta que haya dejado mucha huella en tus sentimientos. He buscado ese libro como no tienes idea, hasta ahora se tu me lo roboaste.
Ana María

Blanca Abarca dijo...

Hola, Cami. A mi la "comercial" -yo diría voz nasal de mi adorada Shakira- me pareció que desentonó con el momento lírico de la película. Hubiera preferido que le hicieran un arreglo musical. A mi me crispó la piel cuando la escuché cantar. Me crispó para mal. La actriz Mezzogiorno no me convenció. De hecho, en las primeras escenas, me pareció que sobreactuaba.
Alguien me contó que García Márquez, tras ver en exclusiva aquel producto cinematográfico, el único comentario que le profirió al director fue: "¿Y cuándo harás la otra mitad de libro? En la película sólo sale la mitad del libro". En fin, para gustos los colores.

Babarca

Camila Calles dijo...

Madre, siiii yo lo tengo, ese y muchos más....

Blanca, en efecto las actuaciones dejaron muchoq ue desear y a la historia le falto sabor...yo la vi con ojos llenos de nostalgia que me hicieron recordar y eso es lo único que le rescato a la producción...

Ana María dijo...

bonito espacio para decirme que me has robado libros, jaja

Soy Salvadoreño dijo...

Quiero leer ese libro por una sola razón, bastante bayunca, por cierto:
Porque ese libro fue el que le regalo la muchacha al muchacho de la pelicula Serendipity.
No es que la pelicula me haya gustado demasiado, pero por haberla visto logre una conexion emocional con una mujer especial, que ahora es... mi esposa.
Solo por eso.

Saludos y bienvenida (si es que me cabe decirlo) a la blogosfera salvadoreña.