El límite entre mi vida terrenal y la espiritual, justo en donde soy capaz de tocar el alma, escuchar mi voz y escribir lo que quiero ...
jueves, 31 de julio de 2008
viernes, 25 de julio de 2008
jueves, 24 de julio de 2008
Te vi
Vi tus ojos, contemple tus cachetes, tu boquita me hizo muecas, tus 20 deditos me dieron ternura, tu corazón me llenó de tranquilidad, tus vertebras me colmaron de alegría, tu fémur me dio satisfacción, tus pies me dieron seguridad...pero esa nariz que tenés, esa nariz bella y sublime, esa nariz tuya y sólo tuya es lo que selló la tranquilidad de tenerte en mi vientre y saber que estás bien.
lunes, 7 de julio de 2008
Por fin Un Hombre en mis manos...
A los trece años - hace casi 20 años - llegaron a mis manos las letras de Oriana Fallaci, esa periodista italiana polémica y de sabias letras, llegó gracias a mi madre, quien se devoro cada una de sus publicaciones, me encantó hacer la segunda lectura de esos libros, que luego hurte de la biblioteca materna y ahora lucen como tesoros en la mía, espero que mi hija me los robe en su momento. El primer libro que leí fue Nada y así sea (1969), las narraciones de su trabajo en Vietnam, las aventuras de ser mujer en un mundo de hombre, pero sobre todo la facilidad de contar -criticando - lo que sus ojos veía, pasaron luego por mi Carta a un niño que nunca nació (1975), fue el primer libro con el que lloré y al que hace un año regresé para llorar de nuevo sobre sus páginas, Entrevista con la historia (1974) en el que encontré al periodismo como mi profesión, Penélope en la guerra (1962), y así otros tantos, más antiguos y los que escribió en con la muerte a su lado, marcaron etapas de mi vida emocional.
Pero el más disfrutado y mi favorito es Un hombre (1979), con el que dibujé aquel amor perfecto, que no es un príncipe azul, más bien un hombre con ideales fuertes y capaz de hacer todo para cumplirlos, es un hombre que no se parece a nadie ni buscar ser como alguien, no era un amor tradicional, ni él ni ella eran tradicionales, no es una novela de amor, en la palabras de la Fallaci es "un libro acera de la soledad del individuo que rehusa dejarse catalogar, esquematizar, encasillar por las modas, las ideologías, la sociedad, el poder"...
El destino, el tiempo, el cambio de países hizo que el libro se perdiera de mis manos, que de repente, sin saber cómo Alekos Panagoulis desapareció de mi librera..desde hace 10 años empecé una búsqueda por todos lados...pero por fin ahora lo tengo en mis manos, gracias Pepe!!!!
Así que me dispongo de iniciar el disfrute de cada una de sus letras...
Pero el más disfrutado y mi favorito es Un hombre (1979), con el que dibujé aquel amor perfecto, que no es un príncipe azul, más bien un hombre con ideales fuertes y capaz de hacer todo para cumplirlos, es un hombre que no se parece a nadie ni buscar ser como alguien, no era un amor tradicional, ni él ni ella eran tradicionales, no es una novela de amor, en la palabras de la Fallaci es "un libro acera de la soledad del individuo que rehusa dejarse catalogar, esquematizar, encasillar por las modas, las ideologías, la sociedad, el poder"...
El destino, el tiempo, el cambio de países hizo que el libro se perdiera de mis manos, que de repente, sin saber cómo Alekos Panagoulis desapareció de mi librera..desde hace 10 años empecé una búsqueda por todos lados...pero por fin ahora lo tengo en mis manos, gracias Pepe!!!!
Así que me dispongo de iniciar el disfrute de cada una de sus letras...
lunes, 23 de junio de 2008
Nostalgia
jueves, 19 de junio de 2008
Cómo quedaremos
Te levantas en la mañana, en el baño te aseguras de quedar sin suciedad alguna, con olor a limpieza, con frescura matutina, para luego desayunar agradablemente con tu familia, sea nutritivo o no, es un espectacular desayuno familiar que te dará energía para el día laboral, al cual salís muchas veces sin ningún entusiasmo y otros días con tu espíritu lleno de alegría.
Ante la carestía de la gasolina, optas por tomar bus y dejar el vehículo para los viajes domingueros en familia. Te bajas en la parada correcta, tenés que cruzar dos calles principales antes de llegar a tu oficina y en la primera, cuando creías que todo iba bien, un excelentísimo señor conductor del transporte público salvadoreño -autorizado por el Ministerio de Transporte - en su flamante arma mortal, interrumpe tu camino, tu vida y en segundos tu cuerpo termina boca abajo, con la espalda raspada, golpeada, tu sangre derramada en el asfalto y vos sin conciencia de lo que pasó, sin la oportunidad de preguntarte ¿Qué fue eso? ni siquiera con la voluntad de putiar a quien te hizo eso y mucho menos sabes que estás en completa soledad, nadie conocido está a tu alrededor, sólo gente extraña que se pregunta ¿quién ese?, gente en sus carros pasan a tu lado y sólo por curiosidad te ven en el suelo, otros te conocen, pero ante el apuro de la mañana no ven el rojo de tu sangre en la calle, no te ven a vos.
Hasta que un par de ojos te reconoce y da la voz de alerta, pero aún así tenés que pasar mucho tiempo tirado en la calle, en una postura inhumana, con tu orgullo desparramado entre las líneas amarillas y el negro asfalto, sin sospechar de las lágrimas derremadas por tu familia al verte inmovil y en esa postura casi humillante.
Y entonces, de qué sirvió la limpieza matutina, el desayuno, el ahorro de gasolina, los planes con tu familia para el almuerzo, la llamada que dijiste que harías ahora, los puntos de la agenda que no resolviste ¿de qué sirve todo eso?
La vida se acaba, de eso no hay duda, la incertidumbre es que no sabemos cuándo y cómo llegará el fin, si terminaremos sólos en una calle, con el rostro cubierto de sangre, si nadie nos podrá reconocer o si por el contrario todos te reconocen, pero nadie te levanta.
Orantes, gracias por tu joda... por tu risa.
Ante la carestía de la gasolina, optas por tomar bus y dejar el vehículo para los viajes domingueros en familia. Te bajas en la parada correcta, tenés que cruzar dos calles principales antes de llegar a tu oficina y en la primera, cuando creías que todo iba bien, un excelentísimo señor conductor del transporte público salvadoreño -autorizado por el Ministerio de Transporte - en su flamante arma mortal, interrumpe tu camino, tu vida y en segundos tu cuerpo termina boca abajo, con la espalda raspada, golpeada, tu sangre derramada en el asfalto y vos sin conciencia de lo que pasó, sin la oportunidad de preguntarte ¿Qué fue eso? ni siquiera con la voluntad de putiar a quien te hizo eso y mucho menos sabes que estás en completa soledad, nadie conocido está a tu alrededor, sólo gente extraña que se pregunta ¿quién ese?, gente en sus carros pasan a tu lado y sólo por curiosidad te ven en el suelo, otros te conocen, pero ante el apuro de la mañana no ven el rojo de tu sangre en la calle, no te ven a vos.
Hasta que un par de ojos te reconoce y da la voz de alerta, pero aún así tenés que pasar mucho tiempo tirado en la calle, en una postura inhumana, con tu orgullo desparramado entre las líneas amarillas y el negro asfalto, sin sospechar de las lágrimas derremadas por tu familia al verte inmovil y en esa postura casi humillante.
Y entonces, de qué sirvió la limpieza matutina, el desayuno, el ahorro de gasolina, los planes con tu familia para el almuerzo, la llamada que dijiste que harías ahora, los puntos de la agenda que no resolviste ¿de qué sirve todo eso?
La vida se acaba, de eso no hay duda, la incertidumbre es que no sabemos cuándo y cómo llegará el fin, si terminaremos sólos en una calle, con el rostro cubierto de sangre, si nadie nos podrá reconocer o si por el contrario todos te reconocen, pero nadie te levanta.
Orantes, gracias por tu joda... por tu risa.
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